A través de la historia han
existido paradigmas administrativos, y paralelamente, la tarea de la gestión
humana ha ido tomando elementos valiosos de cambio; como por ejemplo:
Del año 0 hasta el 1900 primó el
paradigma científico, con Taylor y Fayol y sus tiempos y movimientos. El
hombre estómago: trabaje y comerá. Los protagonistas de esta
telenovela son el rey, esclavos, artesanos, feudales, sólo interesaba la
producción, plusvalía. El hombre no opina.
De 1900 hasta la fecha: los conceptos
administrativos han cambiado muy rápido, pero vuelvo e insisto: posiblemente
más en el nombre que en la aplicabilidad, porque en cuanto a la administración
científica todavía tenemos gerentes jurásicos.
Paradigma relaciones humanas: el señor
Mayo, preocupado por la violación de los derechos humanos, hoy vigente, dijo:
“todo no puede ser trabajo, se requiere que la gente se relacione y mejore
su clima laboral, sus relaciones interpersonales”. El hombre corazón.
Paradigma recursos humanos: todo no
puede ser trabajo, todo no puede ser fiesta, integración, relaciones humanas,
es necesario explotarle al hombre sus ideas y sacarle el mayor provecho.
El hombre opina pero el jefe se apropia de sus ideas. El hombre
cognitivo.
Paradigma de la gestión humana: el
hombre integral, en sus dimensiones mentales, sociales y emocionales; no es
trabajador, es colaborador. El hombre es un ser sistémico, opina y es dueño de
sus ideas, se autorregula, sabe que tiene que prepararse, desarrollar
competencias.
Es así como la función de la gestión humana
ha ido trascendiendo. Anteriormente se asociaba a la contabilidad,
se creía que sólo representaba pagar nómina; después, se necesitaba una figura
policial, entonces apareció el abogado y se entendió como jefatura
de personal para aplicar el reglamento; después, relaciones industriales
hizo su aparición, y como siempre, hubo que hacer lo que hoy se conoce
como la reingeniería: tiempos y movimientos, diseñar procesos, acortar
distancias, producir; después aparecieron las gerencias de recursos
humanos: “el mejor capital en la organización es el recurso humano”,
falacia y utopías de gerentes paquidérmicos, que sólo buscan embalsamar con
esta frase de cajón para explotar al rrhh; después llegaron las
vicepresidencias de gestión a nivel del gerente general, y por si fuera poco,
más tarde surgió el concepto outsourcing, asesores o consultores, socios
estratégicos de turno donde se le dé la importancia del caso a la gente y su
interacción en la organización vigente. Se requiere cambiar el envase para
asumir un nuevo líquido flexible en la botella de la modernidad.
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