Las relaciones laborales, familiares,
sociales han cambiado y cada vez más
rápido. Anteriormente los padres tenían hijos, hoy los hijos tienen
padres. Y para nadie es un secreto que las exigencias de los roles han cambiado,
y allí es donde se forjan las competencias primarias o actitudinales básicas,
hacia una nueva significación del concepto de la vida. Hoy las respuestas no
son absolutas, son relativas, dentro del contexto en el que se las analice. Y
un ejemplo verídico es una empresa conocida por ustedes, que era la única y,
por supuesto, la mejor en telecomunicaciones, cervecería… Y cuando se abre el
panorama de extender la mirada hacia otros mercados, entendemos la realidad: si
ser cabeza de ratón es mejor que ser cola de león, o viceversa.
El banco de pensamientos consignados a través de la
historia en las personas ha hecho su trazabilidad a costos exagerados en cada
uno. En los países subdesarrollados, o coadministrados, las taras o
competencias son rígidas, absolutas, pero el hombre no tiene la culpa, son
genes que han estado en una especie de
zona de confort, y mientras no haya desorden o estímulo de extinción, pues no
se hace nada, máxime cuando los cambios son tardíos y anacrónicos. Porque eso es
lo que a veces llega, como tecnologías de punta, pero en este contexto porque
la competencia o país desarrollado es obsoleta[A1] .
Es ahí donde cobra importancia la fuerza laboral vigente:
no es el hecho de que esté trabajando, sino qué tan competente es para
desempeñar el cargo que está ejecutando hoy en la organización. Los
colaboradores, o trabajadores, deben pensar en penetrar y despojarse de
paradigmas, y pensar que la empleabilidad es un reto. Esto debido a la
necesidad de estar continuamente formándose en competencias que el globo
económico está exigiendo, “y si no se veía así, se lo advertí”, dijeron por
ahí. Pero son ya 514 años de publicidad y de aviso para prepararnos ante el
hecho de que nos han tomado ventaja y no hemos despertado de esa nebulosa.
Desde Colón y sus muchachos, con competencias de mercadeo, gerenciales y todo
un liderazgo; posteriormente la usurpación, a través de la conquista y la
colonización. Y hoy la significación es la misma, pero con otros ingredientes:
la aventura económica, el TLC, la impotencia de no poder hacer nada para
reaccionar frente a esas manifestaciones de amor entre países: “que si nos
ponen pesos por peso, no nos ganan”. Pero como apunta cierta reflexión: “Dos
colombianos y un japonés en un cuadrilátero, gana el japonés; mientras que si
es uno con uno, la cosa cambia”. ¿Entonces cuál es el problema? ¿Externo o
interno? ¿O mental?: Complejo de inferioridad. Tuviéramos un poco de esa
vitamina argentina: “Soy mejor que Dios, con humildad”.
Por lo tanto, la gestión humana en las organizaciones
tendrá retos de mejora permanente. El mundo ya no es mundo, se han acortado las
distancias: competencias informáticas (excel, software gerencial, ecommerce,
internet), competencias bilingües (español, inglés, mandarín). Los clientes no
son los mismos: competencias comerciales, competencias humanas, competencias
comportamentales.
La flexibilidad es una realidad, el pensamiento no es
estático. El Talento
Lúdico Competitivo es el verdadero TLC
al que hay que temerle.
[A1]Por favor profesor, revisar coherencia, ya que impide corregir el error
final de concordancia de género.
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