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Las Dimensiones del Ser Humano


Del hacer es la expresión de una cotidianeidad en el ser humano, en donde la vida es una carrera desenfrenada comparada con un reloj de arena que mide el transcurso del tiempo. Aquí se refleja el presente de cada uno de nosotros, el rol que desempeñamos en la academia como estudiantes, el papel que cumplimos en nuestra familia, nuestro trabajo y, en general, el entorno que nos rodea. No obstante, se evidencia el paradigma respecto a si estamos haciendo lo que realmente nos gusta o si sólo somos un resultado de los designios de Dios. Muchos creemos en el destino, pero esto es sólo un sofisma de distracción que nos hace perder el horizonte, ya que realmente no existe la ruleta de la suerte; nuestro hacer es el presente, la ejecución de un proyecto de vida, en donde se evidencia la lucha por cumplir nuestros sueños, utilizando como base las creencias, los principios y valores inculcados desde la niñez.

Nadie es lo suficientemente bueno, ni lo suficientemente malo, sólo actuamos haciendo lo que es posible; pero si se es perseverante, muy pronto nos daremos cuenta de que podremos alcanzar lo que para otros ha sido imposible. Debemos creer para crear, y la esencia para ello es cultivar en nuestra mente el positivismo para alcanzar la felicidad.

En el ser todos somos personas en proceso de aprendizaje, estudiantes que anhelan obtener el título de una carrera, ser un ejemplo a seguir, lograr lo que otros no han alcanzado, administradores de una vida, de un rol que desempeñamos: padres, hijos, esposos, hermanos y amigos. Como la gran mayoría: con sueños por alcanzar, con una imagen que mostrar ante un público. Como cuando un actor está en escena: sonríe y entrega lo mejor de sí, pero detrás del telón también sufre, llora, se culpa por no haber hecho lo correcto o haber sido mejor. El ser es la esencia de una personalidad, la chispa que nos diferencia los unos de los otros, la honestidad con nosotros mismos, la ansiedad por ser felices, el reflejo de la experiencia a través del tiempo y las habilidades adquiridas e innatas que nos hacen competitivos, confiados en nosotros mismos, personas independientes, ganadoras y emprendedoras; individuos orientados por nuestras creencias y nuestra fe para ser aceptados en una sociedad integral; con miedo al cambio, pero receptivos hacia el futuro.

Finalmente, en el pensar identificamos lo que queremos hacer. Aquí se analiza el futuro, las ilusiones y desafíos, confrontando una toma de decisiones asertiva con lo que queremos alcanzar. Creemos que una buena actitud, mentalidad positiva y confianza en nuestras capacidades nos da fortaleza para ser emprendedores e innovadores. Sin embargo, obtener la madurez para tomar buenas decisiones es un proceso que requiere de tiempo, organización de ideas y sensación de tomar el liderazgo para enrrutar nuestro destino. Aquí se dimensiona la fantasía de la realidad, aterrizando nuestras posibilidades para obtener lo que deseamos con probabilidades. Como un juego de azar: si aciertas, ganas; pero si te equivocas, no hay marcha atrás. Para pensar correctamente no hay una fórmula mágica, ni un recetario antiguo: está la corazonada, el presentimiento y la experiencia para pronosticar cuál puede ser el resultado de ejecutar nuestras acciones. En este punto se manifiestan cosas para vivir en paz, con amor y felicidad; el amor se encauza como un sentimiento que irremediablemente no podemos evitar. Pensamos para sentir, para comportarnos como nos gusta; pensamos para mentir, para engañar, para no herir los sentimientos de otra persona o para tener el coraje de expresar lo que creemos. Usamos el poder interno de nuestra mente para tener una vida mejor, para moldear nuestro presente y crear nuestro futuro, para transformar lo negativo y lograr lo benéfico, para usar nuestro poder, controlar y  hacernos responsables de lo que creemos.




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